Vi el pulposo mar, vi el alba y la tarde, vi las muchedumbre de America, vi una telaraña plateada en el centro de una negra piramide, vi un laberinto roto (era Londres), vi interminables ojos inmediatos escrutandose en mi como en un espejo, vi todos los espejos del planeta y ninguno me reflejo...vi racimos, nieve, tabaco, vetas de metal, vapor de agua...porque mis ojos habían viste ese objeto secreto y conjetural, cuyo nombre usurpan los hombres, pero que ningun hombre ha mirado: el inconcebible universo.
...y le repeti que el campo y la serenidad son dos grandes remedios
(y el deporte)
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