La sonrisa es una respuesta muscular momentánea a una situación determinada, sujeta a un proceso de socialización que hace que varié su sistema de motivaciones. Nace hacia la quinta o sexta semana de la vida de un bebé. Se puede decir que nace con nosotros. A lo largo de nuestra vida la vamos matizando, puliendo y adaptando a la situación social en que nos encontramos. Este es el motivo de que la sonrisa pierda su naturalidad y se convierta en una sonrisa social, esa que utilizamos varias veces al día, cuando nos ceden el paso, cuando damos los buenos días o cuando damos las gracias.Aunque es difícil distinguir la sonrisa natural de la forzada por lo bien que la imitamos, hay un detalle que delata su autenticidad o falsedad. La natural se presenta de forma lenta y tarda en desaparecer, pues quien sonríe con ganas no mide el tiempo. En cambio, la forzada es de muy poca intensidad y desaparece con la misma rapidez que aparece. Tanto un gesto como otro son positivos en cuanto a la comunicación que transmiten, pero existe entre ambos una diferencia abismal. El primero obedece a una reacción fisiológica de satisfacción, mientras que el segundo intenta ofrecer lo que no siente con el propósito de complacer.
Una sonrisa no cuesta nada y produce mucho, enriquece a quienes la reciben sin empobrecer a quienes la dan.
No dura más que un instante pero su recuerdo es a veces eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella, nadie es demasiado pobre para no merecerla.
Da felicidad en el hogar, apoyo en el trabajo, es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado, anima a los demás deprimidos. No puede ni comprarse, ni prestarse, ni robarse, pues es una cosa que no tiene valor hasta el momento en que se da.
Y si alguna vez te tropiezas con alguien que no sabe dar una sonrisa, sé generoso, dale la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como el que no se la puede dar a los demás.
No dura más que un instante pero su recuerdo es a veces eterno.
Nadie es demasiado rico para prescindir de ella, nadie es demasiado pobre para no merecerla.
Da felicidad en el hogar, apoyo en el trabajo, es el símbolo de la amistad.
Una sonrisa da reposo al cansado, anima a los demás deprimidos. No puede ni comprarse, ni prestarse, ni robarse, pues es una cosa que no tiene valor hasta el momento en que se da.
Y si alguna vez te tropiezas con alguien que no sabe dar una sonrisa, sé generoso, dale la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como el que no se la puede dar a los demás.
Al sonreír se olvidan conflictos y se desdramatizan situaciones tensas. Cuando dos personas sonríen mutuamente, experimentan un sentimiento de unión, de camaradería. Con este gesto se exteriorizan una serie de emociones internas, es agradable y grato. Sonriendo disfrutamos, agradamos y complacemos. Sonriamos , pero si es posible con sinceridad.
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